Mostrando entradas con la etiqueta culturales. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta culturales. Mostrar todas las entradas

Hallan corona y escudo de Alejandro Magno

jueves, 24 de abril de 2008

Arqueólogos griegos y estadounidenses descubren que la tumba que se pensaba que albergaba al padre de Alejandro Magno, es en realidad la de su medio hermano. Esto puede significar que algunos de los artefactos encontrados en la tumba, incluyendo un casco, un escudo y una corona de plata, podrían haber pertenecido originalmente al mismísimo Alejandro Magno.

Esto lo creen porque el medio hermano de Alejandro se cree que reclamó toda la parafernalia tras la muerte del conquistador.

La tumba es una de las tres tumbas reales macedonias excavadas en 1977 por arqueólogos que trabajaban en la villa Vergina, al norte de Grecia. Allí los excavadores encontraron una banda de plata para usarse en la cabeza, un casco de hierro, y un escudo ceremonial, junto con una gran cantidad de armas y un objeto identificado como un cetro.

En aquel momento lo anunciaron como la tumba de Filipo II de Macedonia, el padre de Alejandro que fue asesinado en 336 antes de Cristo. Pero análisis recientes que fueron realizados por Eugene N. Borza, de la Universidad Estatal de Pennsylvania, demostró que los restos son mucho más recientes de lo que se pensaba.

Borza cree que es de la época de Alejandro, y que los restos arqueológicos son del mismo Alejandro, si bien no es su tumba. La tumba es una caja de piedra simple, que contiene los restos no identificados de un hombre adulto, una mujer joven y un niño recién nacido. La segunda tumba, abovedada y con dos cámaras, contiene los restos de una mujer joven y de un hombre maduro. La tercera, con dos cámaras abovedadas, contenía los restos humanos de un adolescente que se cree que sería un hombre.

Las dos tumbas más grandes tienen ornamentos de oro, de plata, de marfil, así como vasos de cerámica y metal.

Borza se contactó con Olga Palagia, historiadora del arte de la Universidad de Atenas, para evaluar las cerámicas y pinturas de las tumbas. Al poco tiempo se dieron cuenta del hecho de que las tumbas 2 y 3 fueron hechas con un estilo de cielorraso curvado llamado bóvedas tipo barril. “La fecha más temprana para una bóbeda barril en Grecia data de fines del 320 antes de Cristo, casi una generación luego de la muerte de Filipo II”, dijo Borza.

Palagia también descubrió que las pinturas en el friso exterior de la tumba reflejan temas que eran más típicos de la época de Alejandro Magno que de la de su padre.

El cetro de dos metros encontrado en una de las tumbas es otra pista, dice Borza. “Tenemos muchas monedas acuñadas en vida de Alejandro, que lo muestran a él sosteniendo un cetro muy parecido”, agregó.

Y como si fuere poco los vasos encontrados también tienen un peso que se condice con el sistema de medidas que instauró Alejandro durante su reinado.

Una vez determinado que la tumba no es de Filipo y que es una generación posterior a su muerte, entonces ya se puede realizar la pregunta de a quién pertenece.

En los textos antiguos se pudo encontrar un doble entierro, así que pudieron identificar que la tumba pertenece a Filipo III Arrideo y a su reina Eurídice. La tercera tumba creen que puede ser de Alejandro IV, el hijo de Alejandro Magno, que reinó junto con Arrideo hasta que fue asesinado cerca del 310 antes de Cristo, ya que coincide con la edad atribuida a los restos y es el único adolescente mecedonio de la familia real que se sepa que fue enterrado.

La tumba 1 si es antigua, así que esa podría ser la de Filipo II, ya que también tiene a una mujer, su esposa, y a un niño.

Arqueólogos griegos y estadounidenses descubren que la tumba que se pensaba que albergaba al padre de Alejandro Magno, es en realidad la de su medio hermano. Esto puede significar que algunos de los artefactos encontrados en la tumba, incluyendo un casco, un escudo y una corona de plata, podrían haber pertenecido originalmente al mismísimo Alejandro Magno.

Esto lo creen porque el medio hermano de Alejandro se cree que reclamó toda la parafernalia tras la muerte del conquistador.

La tumba es una de las tres tumbas reales macedonias excavadas en 1977 por arqueólogos que trabajaban en la villa Vergina, al norte de Grecia. Allí los excavadores encontraron una banda de plata para usarse en la cabeza, un casco de hierro, y un escudo ceremonial, junto con una gran cantidad de armas y un objeto identificado como un cetro.

En aquel momento lo anunciaron como la tumba de Filipo II de Macedonia, el padre de Alejandro que fue asesinado en 336 antes de Cristo. Pero análisis recientes que fueron realizados por Eugene N. Borza, de la Universidad Estatal de Pennsylvania, demostró que los restos son mucho más recientes de lo que se pensaba.

Borza cree que es de la época de Alejandro, y que los restos arqueológicos son del mismo Alejandro, si bien no es su tumba. La tumba es una caja de piedra simple, que contiene los restos no identificados de un hombre adulto, una mujer joven y un niño recién nacido. La segunda tumba, abovedada y con dos cámaras, contiene los restos de una mujer joven y de un hombre maduro. La tercera, con dos cámaras abovedadas, contenía los restos humanos de un adolescente que se cree que sería un hombre.

Las dos tumbas más grandes tienen ornamentos de oro, de plata, de marfil, así como vasos de cerámica y metal.

Borza se contactó con Olga Palagia, historiadora del arte de la Universidad de Atenas, para evaluar las cerámicas y pinturas de las tumbas. Al poco tiempo se dieron cuenta del hecho de que las tumbas 2 y 3 fueron hechas con un estilo de cielorraso curvado llamado bóvedas tipo barril. “La fecha más temprana para una bóbeda barril en Grecia data de fines del 320 antes de Cristo, casi una generación luego de la muerte de Filipo II”, dijo Borza.

Palagia también descubrió que las pinturas en el friso exterior de la tumba reflejan temas que eran más típicos de la época de Alejandro Magno que de la de su padre.

El cetro de dos metros encontrado en una de las tumbas es otra pista, dice Borza. “Tenemos muchas monedas acuñadas en vida de Alejandro, que lo muestran a él sosteniendo un cetro muy parecido”, agregó.

Y como si fuere poco los vasos encontrados también tienen un peso que se condice con el sistema de medidas que instauró Alejandro durante su reinado.

Una vez determinado que la tumba no es de Filipo y que es una generación posterior a su muerte, entonces ya se puede realizar la pregunta de a quién pertenece.

En los textos antiguos se pudo encontrar un doble entierro, así que pudieron identificar que la tumba pertenece a Filipo III Arrideo y a su reina Eurídice. La tercera tumba creen que puede ser de Alejandro IV, el hijo de Alejandro Magno, que reinó junto con Arrideo hasta que fue asesinado cerca del 310 antes de Cristo, ya que coincide con la edad atribuida a los restos y es el único adolescente mecedonio de la familia real que se sepa que fue enterrado.

La tumba 1 si es antigua, así que esa podría ser la de Filipo II, ya que también tiene a una mujer, su esposa, y a un niño.

El Misterio del Pigmento Azul Maya

sábado, 19 de abril de 2008

Antropólogos del Wheaton College (Illinois) y del Museo Field han descubierto cómo los antiguos mayas fabricaban un inusual y extensamente estudiado pigmento azul que se usó en ofrendas, alfarería, murales y en otros contextos de gran parte de Mesoamérica entre aproximadamente los años 300 y 1500 de nuestra era.

Identificado por primera vez en 1931, este pigmento azul (conocido como Azul Maya) ha desconcertado durante años a arqueólogos, químicos y científicos de los materiales, a causa de su inusual estabilidad química, su composición y su persistente color en uno de los climas más severos del mundo.



Los antropólogos de este nuevo estudio han solucionado otro viejo misterio: La presencia de una capa de sedimento azul de aproximadamente 4,3 metros encontrada en el fondo del Cenote Sagrado (un pozo natural) en Chichén Itzá. Esta capa azul notablemente gruesa se descubrió a comienzos del siglo XX cuando se dragó el pozo.

Según relatos textuales del siglo XVI, el azul fue el color del sacrificio para los antiguos mayas. Pintaban a los seres humanos de azul antes de tumbarlos sobre un altar y sacarles sus corazones aún latiendo. También se pintaba de azul a las víctimas de los sacrificios que luego eran arrojadas dentro del Cenote Sagrado en Chichén Itzá. Además, el azul se utilizó en murales, alfarería, incienso copal, caucho, madera y otros artículos arrojados al pozo.
La conclusión de la nueva investigación es que la pintura azul para sacrificios encontrada en este sitio no era simplemente un pigmento cualquiera. Se trataba del famoso Azul Maya, un pigmento importante, vívido y virtualmente indestructible.

No se puede mostrar la imagen “http://www.verticalfuego.com/wp-content/BlueManGroup.jpg” porque contiene errores.

Los científicos saben desde hace mucho tiempo que el notablemente estable Azul Maya resulta de un enlace químico único entre el índigo y la paligorskita, un inusual mineral arcilloso que, a diferencia de la mayoría de los minerales arcillosos, tiene largos canales interiores. Varios estudios han descubierto que se puede crear el Azul Maya calentando una mezcla de paligorskita con un poco de índigo, pero no han podido descubrir cómo exactamente los antiguos mayas fabricaron el pigmento.

Antropólogos del Wheaton College (Illinois) y del Museo Field han descubierto cómo los antiguos mayas fabricaban un inusual y extensamente estudiado pigmento azul que se usó en ofrendas, alfarería, murales y en otros contextos de gran parte de Mesoamérica entre aproximadamente los años 300 y 1500 de nuestra era.

Identificado por primera vez en 1931, este pigmento azul (conocido como Azul Maya) ha desconcertado durante años a arqueólogos, químicos y científicos de los materiales, a causa de su inusual estabilidad química, su composición y su persistente color en uno de los climas más severos del mundo.



Los antropólogos de este nuevo estudio han solucionado otro viejo misterio: La presencia de una capa de sedimento azul de aproximadamente 4,3 metros encontrada en el fondo del Cenote Sagrado (un pozo natural) en Chichén Itzá. Esta capa azul notablemente gruesa se descubrió a comienzos del siglo XX cuando se dragó el pozo.

Según relatos textuales del siglo XVI, el azul fue el color del sacrificio para los antiguos mayas. Pintaban a los seres humanos de azul antes de tumbarlos sobre un altar y sacarles sus corazones aún latiendo. También se pintaba de azul a las víctimas de los sacrificios que luego eran arrojadas dentro del Cenote Sagrado en Chichén Itzá. Además, el azul se utilizó en murales, alfarería, incienso copal, caucho, madera y otros artículos arrojados al pozo.
La conclusión de la nueva investigación es que la pintura azul para sacrificios encontrada en este sitio no era simplemente un pigmento cualquiera. Se trataba del famoso Azul Maya, un pigmento importante, vívido y virtualmente indestructible.

No se puede mostrar la imagen “http://www.verticalfuego.com/wp-content/BlueManGroup.jpg” porque contiene errores.

Los científicos saben desde hace mucho tiempo que el notablemente estable Azul Maya resulta de un enlace químico único entre el índigo y la paligorskita, un inusual mineral arcilloso que, a diferencia de la mayoría de los minerales arcillosos, tiene largos canales interiores. Varios estudios han descubierto que se puede crear el Azul Maya calentando una mezcla de paligorskita con un poco de índigo, pero no han podido descubrir cómo exactamente los antiguos mayas fabricaron el pigmento.

Exposición 'Tesoros sumergidos de Egipto'

miércoles, 16 de abril de 2008

La cabeza del dios Serapis, con reminiscencias de Osiris, joyería y monedas de oro, cerámicas y esfinges son otras de las piezas que se pueden observar en esta exposición, que han sido encontradas por el arqueólogo marino Frank Goddio y su equipo en la bahía de Abukir y en el puerto de Alejandría.

La exposición Tesoros sumergidos de Egipto, se inauguro ayer en Madrid y que reúne más de medio millar de piezas de incalculable valor histórico relacionados con la cultura de los faraones.

La exposición, instalada en el antiguo matadero de Legazpi, consta de una selección de 500 objetos procedentes de las antiguas ciudades de Alejandría, Heraclion y Canopo, que desaparecieron en el siglo VIII, y que fueron recuperados recientemente de los fondos marinos.

Entre ellos, destaca la estatua más alta hasta ahora descubierta en Egipto, la de Haspi, dios de la crecida del Nilo -símbolo de la fertilidad y de la abundancia-, de unos 2000 años de antigüedad, que rivaliza con las colosales esculturas de granito rosa de un rey y una reina, de unos cinco metros de altura cada una.
(fuente http://www.20minutos.es)




>

La cabeza del dios Serapis, con reminiscencias de Osiris, joyería y monedas de oro, cerámicas y esfinges son otras de las piezas que se pueden observar en esta exposición, que han sido encontradas por el arqueólogo marino Frank Goddio y su equipo en la bahía de Abukir y en el puerto de Alejandría.

La exposición Tesoros sumergidos de Egipto, se inauguro ayer en Madrid y que reúne más de medio millar de piezas de incalculable valor histórico relacionados con la cultura de los faraones.

La exposición, instalada en el antiguo matadero de Legazpi, consta de una selección de 500 objetos procedentes de las antiguas ciudades de Alejandría, Heraclion y Canopo, que desaparecieron en el siglo VIII, y que fueron recuperados recientemente de los fondos marinos.

Entre ellos, destaca la estatua más alta hasta ahora descubierta en Egipto, la de Haspi, dios de la crecida del Nilo -símbolo de la fertilidad y de la abundancia-, de unos 2000 años de antigüedad, que rivaliza con las colosales esculturas de granito rosa de un rey y una reina, de unos cinco metros de altura cada una.
(fuente http://www.20minutos.es)




>

Las obras de arte, entre ellas pinturas de la Escuela Cusqueña, imágenes y otros objetos litúrgicos de oro y plata, estarán en custodia del referido museo por tres años, informó el párroco del templo San Cristóbal, Carlos Tolentino Mendoza.
En este lapso, explicó, se realizarán trabajos de restauración en el templo colonial por parte de especialistas del Instituto de Cultura de Cusco (INC).
Paullo Inca

El religioso precisó que el traslado obedece a una recomendación del INC, que requiere el recinto desocupado para realizar de mejor manera los trabajos de restauración integral.
Se encargaron del traslado la junta de vecinos e integrantes de las hermandades de cargadores de San Cristóbal y de la universidad, con vigilancia y aprobación del INC, el Arzobispado del Cusco y la propia parroquia.

Permanecerán en el templo las imágenes de San Cristóbal, San Antonio Abad, San José y la del Señor de la Exaltación, las cuales serán puestas en un ambiente especial del recinto.
Los objetos y muebles con menor valor cultural fueron trasladados a un domicilio particular.
Durante los tres años que durará la restauración, las celebraciones eucarísticas, los sacramentos y las fiestas patronales se desarrollarán en algunos espacios habilitados por el INC o en el atrio del mismo templo.

Las obras de arte, entre ellas pinturas de la Escuela Cusqueña, imágenes y otros objetos litúrgicos de oro y plata, estarán en custodia del referido museo por tres años, informó el párroco del templo San Cristóbal, Carlos Tolentino Mendoza.
En este lapso, explicó, se realizarán trabajos de restauración en el templo colonial por parte de especialistas del Instituto de Cultura de Cusco (INC).
Paullo Inca

El religioso precisó que el traslado obedece a una recomendación del INC, que requiere el recinto desocupado para realizar de mejor manera los trabajos de restauración integral.
Se encargaron del traslado la junta de vecinos e integrantes de las hermandades de cargadores de San Cristóbal y de la universidad, con vigilancia y aprobación del INC, el Arzobispado del Cusco y la propia parroquia.

Permanecerán en el templo las imágenes de San Cristóbal, San Antonio Abad, San José y la del Señor de la Exaltación, las cuales serán puestas en un ambiente especial del recinto.
Los objetos y muebles con menor valor cultural fueron trasladados a un domicilio particular.
Durante los tres años que durará la restauración, las celebraciones eucarísticas, los sacramentos y las fiestas patronales se desarrollarán en algunos espacios habilitados por el INC o en el atrio del mismo templo.

El rey del 'calculón' es peruano

jueves, 27 de marzo de 2008

Pero no cualquier sumita. Mendoza es capaz de resolver diez adiciones de diez cifras de diez dígitos más rápido que nadie en el mundo. Y esa no es una metáfora. Es una orgullosa realidad. Arturo Mendoza tiene el título mundial del mejor 'sumador' del planeta. Y es peruano y piurano (wuhá).
"A los chicos les encanta las matemáticas cuando les enseño así rápido y facilito" dice entre labios.
Pero no es lo único que puede hacer. Arturo puede calcular en segundos, cosas como:
· Qué día de la semana cayó, por ejemplo, cualquier una batalla del Siglo XX.
· Cuántos segundos han transcurrido desde cualquier hora del siglo pasado... Hasta ahorita.
· Cuántos grados tiene el ángulo que forman las agujas del reloj en este instante.
· La tabla de multiplicar de cualquier número hasta de 4 cifras. Por ejemplo la tabla del 7,685.
Los más 'aplicados' de Terra nos propusimos comprobar sus habilidades. Le preguntamos si podía decirnos a cada uno de los presentes- redactor, camarógrafo y fotógrafo- el día de la semana en que cayeron nuestros nacimientos. Jueves, lunes y domingo, contestó en menos de 10 segundos apenas le habíamos dado las fechas. Perplejos asentimos: ¡respuestas correctas!

En seguida, calculadora en mano le pusimos en un papel estas horribles cifras: 7,336 por 3,637, y respondió en pocos segundos: 26'681,032 cuando nosotros aún no encontrábamos el signo de multiplicación en la pequeña Casio.
Para no seguir haciendo el ridículo lo invitamos a la pizarra y escribió una cifra de diez dígitos y luego nos pidió que escribiéramos cuarenta números más, debajo de la cifra inicial, sin que él las viera. Cuando terminamos nos retó a sumarlos todos, los cincuenta dígitos que quedaron en la pizarra. Miramos los primeros y comenzamos: tres más cinco es ocho, más siete quince... Y cuando no estábamos ni en la mitad, Arturo nos vuelve a sorprender: ¡doscientos setentaiseis sentenció rotundamente!

"Es sencillo. No sumen así de uno en uno. Mejor agarras el cuatro y le sumas de una vez el que está abajito, después esos resultados los sumas igualitos, fácil ¿no?", nos dice como buscando nuestra complicidad, ¡pero claro! le respondemos más perdidos que número romano en la India.
Asegura que para el cálculo no hay ningún gran secreto, que lo necesario nos lo enseñan en el colegio (las propiedades de la suma y de la multiplicación) pero que el problema es que se practica sólo que por un breve período y que por eso los alumnos no logran dominar esos atajos.
Nosotros sospechamos que hay más humildad que verdad en esa afirmación. Y es que así se le ve, y siente, a Arturo Mendoza Huertas. Sencillo, amigable, asequible. Lo que para nosotros es indudablemente una genialidad, para él es simplemente producto de voluntad para la práctica y ganas de aprender.
Arturo Mendoza

Pero no cualquier sumita. Mendoza es capaz de resolver diez adiciones de diez cifras de diez dígitos más rápido que nadie en el mundo. Y esa no es una metáfora. Es una orgullosa realidad. Arturo Mendoza tiene el título mundial del mejor 'sumador' del planeta. Y es peruano y piurano (wuhá).
"A los chicos les encanta las matemáticas cuando les enseño así rápido y facilito" dice entre labios.
Pero no es lo único que puede hacer. Arturo puede calcular en segundos, cosas como:
· Qué día de la semana cayó, por ejemplo, cualquier una batalla del Siglo XX.
· Cuántos segundos han transcurrido desde cualquier hora del siglo pasado... Hasta ahorita.
· Cuántos grados tiene el ángulo que forman las agujas del reloj en este instante.
· La tabla de multiplicar de cualquier número hasta de 4 cifras. Por ejemplo la tabla del 7,685.
Los más 'aplicados' de Terra nos propusimos comprobar sus habilidades. Le preguntamos si podía decirnos a cada uno de los presentes- redactor, camarógrafo y fotógrafo- el día de la semana en que cayeron nuestros nacimientos. Jueves, lunes y domingo, contestó en menos de 10 segundos apenas le habíamos dado las fechas. Perplejos asentimos: ¡respuestas correctas!

En seguida, calculadora en mano le pusimos en un papel estas horribles cifras: 7,336 por 3,637, y respondió en pocos segundos: 26'681,032 cuando nosotros aún no encontrábamos el signo de multiplicación en la pequeña Casio.
Para no seguir haciendo el ridículo lo invitamos a la pizarra y escribió una cifra de diez dígitos y luego nos pidió que escribiéramos cuarenta números más, debajo de la cifra inicial, sin que él las viera. Cuando terminamos nos retó a sumarlos todos, los cincuenta dígitos que quedaron en la pizarra. Miramos los primeros y comenzamos: tres más cinco es ocho, más siete quince... Y cuando no estábamos ni en la mitad, Arturo nos vuelve a sorprender: ¡doscientos setentaiseis sentenció rotundamente!

"Es sencillo. No sumen así de uno en uno. Mejor agarras el cuatro y le sumas de una vez el que está abajito, después esos resultados los sumas igualitos, fácil ¿no?", nos dice como buscando nuestra complicidad, ¡pero claro! le respondemos más perdidos que número romano en la India.
Asegura que para el cálculo no hay ningún gran secreto, que lo necesario nos lo enseñan en el colegio (las propiedades de la suma y de la multiplicación) pero que el problema es que se practica sólo que por un breve período y que por eso los alumnos no logran dominar esos atajos.
Nosotros sospechamos que hay más humildad que verdad en esa afirmación. Y es que así se le ve, y siente, a Arturo Mendoza Huertas. Sencillo, amigable, asequible. Lo que para nosotros es indudablemente una genialidad, para él es simplemente producto de voluntad para la práctica y ganas de aprender.
Arturo Mendoza

Estatua de la Libertad, Nueva York. Getty Images. - El Cristo Redentor, Río de Janeiro. Getty Images. - La Sagrada Familia, Barcelona. Getty Images. -  - Big Ben, Londres. Getty Images. -

Estatua de la Libertad, Nueva York. Getty Images. - El Cristo Redentor, Río de Janeiro. Getty Images. - La Sagrada Familia, Barcelona. Getty Images. -  - Big Ben, Londres. Getty Images. -

El Guarinisuchus munizi, de unos tres metros de largo, fue encontrado en la región de Mina Poty, en el estado de Pernambuco (Brasil), en piedras de formación tipo "Maria Farinha" y pertenece al grupo de los Dyrosauridae, una forma de crocodiloforme totalmente marina.
Además, los paleontólogos explicaron que los crocodiloformes dirossaurídeos, como la especie presentada hoy, fueron los mayores depredadores del mar después de la gran extinción de especies ocurrida hace 65 millones de años.

El fósil fue presentado hoy por paleontólogos brasileños en el Museo Nacional de Río de Janeiro, junto con una réplica de su cráneo y una reconstrucción a tamaño natural del animal.
El hallazgo de este fósil sirvió de ayuda a los científicos para establecer una nueva ruta de expansión de este tipo de animales de origen africano por América.
Según esta nueva teoría, la especie habría llegado a América después de una travesía marítima de 2000 kilómetros, distancia que separaba la costa africana de lo que hoy es el noreste de Brasil.

Además, los expertos manifestaron su satisfacción por la publicación en la revista Proceedings of the Royal Society B tanto de la presentación de la nueva especie descubierta como de las nuevas teorías surgidas tras el descubrimento.
El nombre de la especie, Guarinisuchus munizi, proviene de la lengua indígena tupi, en la que la primera palabra significa guerrero. La denominación munizi es en honor al paleontólogo Geraldo da Costa Barro Muniz.
Los científicos encargados del estudio de esta especie son José Antonio Barbosa, de la Universidad Federal de Pernambuco; Alexander Kellner, del Sector de Paleovertebrados del Departamento de Geología y Paleontología del Museo Nacional, y Somália Sales Viana, de la Universidad Estatal Vale do Acaraú.

La región donde se encontró el fósil destaca porque es uno de los pocos lugares de Brasil donde se ha encontrado material del periodo cuando los dinosaurios se extinguieron hace 65 millones de años.

El Guarinisuchus munizi, de unos tres metros de largo, fue encontrado en la región de Mina Poty, en el estado de Pernambuco (Brasil), en piedras de formación tipo "Maria Farinha" y pertenece al grupo de los Dyrosauridae, una forma de crocodiloforme totalmente marina.
Además, los paleontólogos explicaron que los crocodiloformes dirossaurídeos, como la especie presentada hoy, fueron los mayores depredadores del mar después de la gran extinción de especies ocurrida hace 65 millones de años.

El fósil fue presentado hoy por paleontólogos brasileños en el Museo Nacional de Río de Janeiro, junto con una réplica de su cráneo y una reconstrucción a tamaño natural del animal.
El hallazgo de este fósil sirvió de ayuda a los científicos para establecer una nueva ruta de expansión de este tipo de animales de origen africano por América.
Según esta nueva teoría, la especie habría llegado a América después de una travesía marítima de 2000 kilómetros, distancia que separaba la costa africana de lo que hoy es el noreste de Brasil.

Además, los expertos manifestaron su satisfacción por la publicación en la revista Proceedings of the Royal Society B tanto de la presentación de la nueva especie descubierta como de las nuevas teorías surgidas tras el descubrimento.
El nombre de la especie, Guarinisuchus munizi, proviene de la lengua indígena tupi, en la que la primera palabra significa guerrero. La denominación munizi es en honor al paleontólogo Geraldo da Costa Barro Muniz.
Los científicos encargados del estudio de esta especie son José Antonio Barbosa, de la Universidad Federal de Pernambuco; Alexander Kellner, del Sector de Paleovertebrados del Departamento de Geología y Paleontología del Museo Nacional, y Somália Sales Viana, de la Universidad Estatal Vale do Acaraú.

La región donde se encontró el fósil destaca porque es uno de los pocos lugares de Brasil donde se ha encontrado material del periodo cuando los dinosaurios se extinguieron hace 65 millones de años.

Prendedor de hueso. BBC Mundo. Museo Peabody Yale - Pequeña escala de Machu Picchu. Michael Marsland/Universidad de Yale - Jarra inca. BBC Mundo - Piezas arquelógicas. Michael Marsland/Universidad de Yale - Botella inca. BBC Mundo. - Prendedor de plata. BBC Mundo. - Prendedores. EFE - Jarra ritual o Piezas arqueológicas. EFE - Cerámica incaica. EFE - Botella inca. BBC Mundo - Cuchillo de bronce colgante. BBC Mundo. -